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Rojo: el chakra de la raiz o del ser
(Muladhara)
Se trata del primer punto, del sostén, donde surge la energía (o donde
yace dormida la energía kundalini, que se representa a través de la imagen de
una serpiente enroscada). Está situado en el perineo, entre el ano y los
genitales, y en la base de la columna.
Al tratarse del primer centro, representa el sentido de la estabilidad,
la pertenencia a un lugar, la seguridad y la supervivencia.
Si lo tienes equilibrado tu mente estará
en calma y te sentirás anclada en la realidad. Pero, si está bloqueado, es posible que sufras ansiedad, pánico,
incertidumbre, hipocondría o incluso cierta paranoia.
Algunos de los síntomas que se
relacionan con un bloqueo del chakra rojo son las extremidades frías, la mala
circulación, unos niveles de energía bajos y la presencia continua de fatiga.
Por eso, una de las afirmaciones que podemos hacer para desbloquearlo puede ser
“estoy anclada y conectada con la Tierra”.
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Naranja: el chakra del sacro o del
sentir (Svadisthana)
Situado en el sacro, debajo del ombligo, este es el chakra vinculado a
la sexualidad, al deseo, a la alegría, al impulso sexual, a las emociones y a
la sensualidad.
Estar abierta al mundo que te rodea y en armonía con tus deseos y
necesidades emocionales significa que
este centro energético está equilibrado. En cambio, sentirse aburrida o
desganada, evitar el cambio y tener una libido baja pueden ser signos de
bloqueo del segundo chakra.
En cuanto a los síntomas, los problemas urinarios, el aumento de
reacciones alérgicas, las menstruaciones dolorosas o el dolor en la parte baja
de la espalda pueden indicarnos un bloqueo de la rueda naranja.
Luna Bailey nos propone repetirnos esta
afirmación para reequilibrarlo: “Soy buena y compasiva. Concibo
ideas nuevas sin esfuerzo”.
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Amarillo: el chakra del plexo solar o
del hacer (Manipura)
Justo encima del abdomen encontramos el chakra amarillo, que se asocia
con la confianza en uno mismo, la autoestima y nuestros actos.
Así que, como ya puedes intuir, tenerlo
abierto y en equilibrio significa que sentimos que podemos con cualquier cosa, a diferencia de cuando tenemos la autoestima baja, nos sentimos
inseguras, creemos que no valemos para nada o nos invade una sensación de
fracaso. Algo que indica un bloqueo del chakra amarillo y que también podemos
determinar por síntomas como problemas digestivos o de memoria.
Para Bailey, una de las afirmaciones que
puedes hacer para reforzarlo es: “Soy válida y fuerte. Puedo
cumplir mis sueños”.
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Verde y rosa: el chakra del corazón o
del amor (Anahata)
Ubicado justo sobre el corazón, representa la compasión, el amor, la
aceptación, la gratitud y las relaciones profundas.
Está en equilibrio cuando estamos abiertas a nivel emocional y
sabemos ponernos en el lugar de los demás,
además de experimentar una sensación generalizada de paz interior. Por el
contrario, cuando la energía no circula libremente a través de él, nos
sentiremos preocupadas y disgustadas, seremos menos compasivas, nos notaremos
impacientes y nos costará confiar en los demás.
Por todo ello, la ansiedad, la fatiga,
la debilidad del sistema inmunológico o la tensión alta pueden ser signos de
bloqueo de la rueda verde. Contrarréstalo repitiendo la afirmación “estoy abierta a las relaciones sanas y
enriquecedoras. Quiero y me quieren”.
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Azul o turquesa: el chakra de la
garganta o de la comunicación (Vishuddha)
Al tratarse del centro energético relacionado con el habla y la
comunicación, el azul turquesa lo encontramos a la altura de la garganta, y se
asocia también a la capacidad de expresión, la autenticidad y la creatividad.
Tenerlo en equilibrio significa que sabemos expresarnos de forma clara y
efectiva, a la vez que tenemos confianza plena
en lo que estamos diciendo. Si, por el contrario, sentimos que no nos
explicamos con claridad, que nos cuesta comunicarnos de forma efectiva, que no
encontramos las palabras adecuadas, que sentimos que nadie nos escucha o que no
somos capaces de decir lo que pensamos o lo que sentimos, es que estamos frente
a un bloqueo del chakra turquesa.
Si es así, repítete la frase “me comunico con claridad. Sé decir que no
cuando lo necesito. Puedo expresarme con libertad”.

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